Cogió el desvío hacia la carretera de La Almunia, salió del pueblo y, tras la última curva, prendió un cigarrillo con el encendedor eléctrico, acomodándolo después en el exiguo espacio que dejaban las colillas de un cenicero repleto. Volvía a fumar en exceso desde el anuncio del expediente de regulación de empleo, que llegó como la certera sorpresa de una sospecha que flotaba desde hacía tiempo en el ambiente. Los meses que pasaron entre la noticia y la resolución final habían sido tensos e interminables, espesos como la niebla prieta que cubría esa carretera durante el invierno para levantarse con los rayos del sol dejando un horizonte de claridad alucinada. El traslado a Tarragona no era una mala perspectiva: después de un periodo de adaptación, mudanza incluida, restarían apenas diez años de cómodo trabajo a la espera de una jubilación anticipada lo suficientemente generosa como para olvidar todo lo que quedaba atrás.
Disminuyó la velocidad para poder reconocer la entrada a la finca, un camino de tierra comido por hierbas y barzales que sólo era divisable en el mismo momento de realizar el giro. No había vuelto a visitarla desde aquel día en que él y su padre encontraron al tío Floreal colgado de la olivera donde guardaban los sacos y las varas de palosanto. Pendía completamente rígido, al tiempo que se bamboleaba rítmicamente, denunciando así la tardanza y el escaso don de oportunidad de sus descubridores. Aquel fue el final de una serie de episodios encadenados provocados por una demencia fulgurante y ruidosa que se tradujo en fugas y algaradas que dieron muy mala faena a la Guardia Civil.
Cumplido el trámite de la juventud, en la que viajó al extranjero para aprender idiomas tras finalizar la carrera, había descubierto su nulo afán por variar de escenario cuando al fin y al cabo el resto de los elementos permanecerían invariables. Así, no dudó en abandonar la lucha por la vida en la ciudad para aceptar un cómodo puesto en la fábrica que le convertía en un ingeniero bien remunerado, joven y con capacidad de mando. A pesar de todo, la tranquilidad que le envolvía aparentemente cedía de vez en cuando a un humor melancólico que, con el paso del tiempo, se hizo más y más habitual.
Las almendreras daban los primeros frutos y alargó la mano hacia uno de aquellos óvalos verdes para comer la amarga golosina que le devolvía a su infancia. Sonó el teléfono.
¿Si?
…
No, no, todavía no la he preparado. Creo que no me marcho.- Respondió con voz anodina, paladeando el jugo de la almendra en su boca.
23 Abril, 2008
Epifanía
18 Febrero, 2008
El traje de la moderación
Después de una legislatura bronca como pocas, el PP ha decidido que de cara a las elecciones del próximo 9 de marzo le conviente llevar el traje de cordero y guardar el de lobo, al menos durante un tiempo.
Los mismos que desde que salieron del poder han intoxicado a todo aquel que haya querido escucharles con canciones sobre el 11-M, la fractura del Estado o el meneo del pasado y las conciencias, hoy apuestan por la economía del día a día y por la azarosa vida del “currante”, que las pasa putas para llegar a final de mes después de pagar la hipoteca.
Y el caso es que están acertando con el mensaje; eso y que la estrategia de la “tensión” de ZP (bendita inocencia la de Cuatro y Prisa) se está demostrando a todas luces contraproducente. Porque mientras la derecha aparece cada día más proclive al sentido común y las verdades del barquero (excepto en algún arranque populista como el de la inmigración), el PSOE está enfangado en un intento de movilizar a sus votantes que le hace aparecer con un perfil radical, descalificador y poco creíble.
Esto y que el paso previo ha sido enemistarse con gran parte de los posibles abstencionistas: la izquierda real, que no ha encajado nada bien las rebajas de febrero que ha ofertado el presidente con la mueca de Solbes como telón de fondo. ¿Será casual el orzuelo que le ha salido en el ojo al señor de la caja común?
En cualquier caso, Rajoy, en las distancias cortas, gana. Y en contra de todo pronóstico puede adjudicarse al menos uno de los dos debates televisivos a base de ingenio y socarronería gallega, visto lo plano y ramplón que es el discurso de su oponente desde que entró en harina electoral. De cumplirse esta predicción, nos hallaríamos ante un escenario inquietante: el PP a un punto o menos es capaz de apuntarse el tanto en la foto-finishi. Pregunta: ¿qué harían entonces los nacionalistas vascos y catalentes, divididos entre las razones del corazón, que les mandan pactar con los sus hermanos conservadores, y las de la cabeza, que les auguran un fuerte castigo si lo hacen por parte de su clientela más joven y menos pragmática? Pujol lo tendría claro; hace falta más seny…
27 Enero, 2008
Este Gobierno ha perdido la vergüenza
Hoy, a 26 días de que empiece la campaña electoral en España, puedo decir sin atisbo de duda que estoy ya absolutamente saturado. El fenómeno es bien conocido: durante casi tres meses, desde que se disuelven las Cortes hasta que se produce la votación, tanto el Gobienro como la oposición dejan de realizar su cometido (gobernar y controlar a los que gobiernan, respectivamente) y se dedican a publicitar sus activos políticos. Hay quien asegura ya hace tiempo que, en realidad, una campaña electoral empieza justo el minuto después de conocerse los resultados, y así los cuatro años que median entre una y otra no son más que un trámite penoso que conducirá de nuevo a la disputa del poder.
Sin entrar en la bondad o no de todo ello, lo que sí está claramente probado es que en los últimos años estos procesos han ido haciéndose cada vez más competitivos, más mediáticos y, sobre todo, más inmorales. En la Universidad, en una asignatura denominada “Comunicación Política”, nos dedicamos a estudiar las campañas estadounidenses que, poco a poco, se han ido convirtiendo en el patrón a seguir para los partidos europeos. Algunas de sus peculiaridades, y hasta hace nada diferencias, eran su marcado presidencialismo (diluidos la ideología y los partidos en una contienda muy personalista), la aceptación y proliferación de los ataques al contrario y la simplificación obscena de los mensajes, dando por hecho que el destinatario es una masa inculta y muy sensible al halago.
Poco a poco, este modelo, indudablemente criticable, ha ido llegando al otro lado del atlántico, hasta el extremo que hoy en día es difícil hallar verdaderas distancias. Ahí está nuestro vecino Sarkozy, que adoptó el traje del “self made man” y los modos de una “nueva política” para hacerse con el poder en Francia. Pero también lo podemos ver aquí en España, donde Zapatero está cada vez más embarcado en hacer del proyecto socialista algo personal (prosperidaZ, honestidaZ, etc) y, lamentablemente, más demagógico.
Sólo en clave presidencialista podían entenderse ya medidas como la del “cheque bebé”, anunciada de forma inopinada por el jefe del Gobierno con motivo de la celebración del Debate sobre el Estado de la Nación. Otro tanto cabe decir de las ayudas para el alquiler, una inyección directa de dinero a medias para arrendatarios y arrendadores cuyo único efecto sobre el mercado puede ser un alza de precios. Eso sí, la popular medida colocó en inmejorable posición a la ministra del ramo, Carme Chacón, para presentarse como número uno por Barcelona.
Pero el colmo de esta cadena de subvenciones, y el auténtico motivo de esta reflexión, ha sido el anuncio realizado hoy por Zapatero, ya en plena precampaña, de que “devolverá” a 13 millones de trabajadores y pensionistas 400 euros de su aportación al común a través del IRPF. ¿Por qué? Porque “ahorrar es bueno”, ha dicho el presidente. Y porque el dia 9 de marzo hay elecciones, claro. La primera crítica no ha tardado en llegar por boca del portavoz de CiU en el Congreso, Antoni Duran i Lleida, que ha tachado el anuncio de “inmoralidad”. Tan claro es el asunto, que hasta la derecha ha salido a denunciarlo con el dedo. ¿Si sobra dinero, por qué no nos lo devuelve ahora (antes de las elecciones)?, ha requerido cristalino Durán. Pues porque el Gobierno ha perdido la vergüenza.
Powered by ScribeFire.
16 Enero, 2008
El PP-PSOE
Hace ya algún tiempo que los más malévolos de los aragoneses (aquellos que están en contra del pacto antinatura formado por Iglesias y Biel) vienen denominando al Gobierno de Aragón el "PSOE-PAR". Como en la sala del trono de la Aljafería, el apócope viene a decir aquello de "tanto monta" y es, con malicia, una pequeña puya a los socialistas, que la toman hora bien y hora también.
Estas cosas son normales en la política: hoy pacto con este, mañana pacto con aquel y aquí no ha pasado nada. Para ejemplo, un botón. Tras las últimas elecciones municipales, Belloch decidió que no iba a mantener su alianza con CHA para contentar a Iglesias e hizo un lugar a su vera para los ediles del PAR, aunque la suma final no resultara suficiente. Aquí se ve, empero, la primera rareza de este maridaje, pues uno cambia de pareja para ir a más y no a menos, normalmente.
Pero, por abundar en el asunto, parece más curioso todavía lo sucedido en la aprobación de los presupuestos municipales de 2008. La ocasión, primer parcial importante del nuevo Gabinete, ha propiciado un espectáculo imprevisto. En un principio, Catalá sondeó a los grupos para ver qué tal podían salir paradas las cuentas, pero pronto vio cómo CHA no perdonaba el plan de barrios, ni la afrenta sufrida. Por su parte, IU se hacía de rogar, como en los tiempos de Anguita, y exigía partida-partida-partida, emulando aquel programa-programa-progama.
Al final, ha sido el PP de Buesa quien le ha sacado a Belloch las castañas del fuego, que tiene guasa. Dicen desde la formación conservadora que si ha habido mucha responsabilidad con la Expo, inflando el pecho con aire circunspecto. Pero en realidad, lo que ha habido es concesiones al descabezado proyecto del Metro -que enarbolara también el PAR durante la campaña- y negociación para ubicar la nueva Romareda en terrenos públicos, fuera del centro.
8 Enero, 2008
La vie de bohème
Durante mis años de estudiante en Madrid, frecuenté ambientes alternativos, a veces marginales, relacionados con el ocio y el paso largo paso de las horas muertas. A ese tipo de vida muchos lo llaman la bohemia y, en la mayoría de casos, es cosa de estudiantes, artistas y golfos. Pasada la primera época e inalcanzable la segunda condición, ahora sólo vuelvo a ella como miembro de esta última categoría.
Esto mismo me pasó el día de reyes, cuando junto a los amigos de siempre, hice una de las ya cada vez menos habituales incursiones en el mundo de la noche zaragozana. Tras una cena a base de restos de aguinaldo, bebiendo un Cariñena con pegada y discutiendo de la marcha de la política española, el ecologismo y la nueva/vieja agricultura, estábamos a tono para pasar a mayores.
Después del desenfreno de los días anteriores, el personal había preferido guardar reposo en casa y encontramos muchos garitos cerrados (Centrix, Hanna Fritz) y apostamos por un irlandés nuevo en una bocacalle del Coso (o alrededores). Estos locales son una apuesta segura, por la decoración uniforme estandarizada a cuenta de empresas especializadas, la excelsa Guinness, que sólo requiere ser tirada con calma y a dos tiempos, y, salvo intromisión de camareros precarios, una selección más o menos acertada de pop-rock de los 90 con U2 a la cabeza.
En fin, que lejos de mis años mozos, todo discurría por los caminos trillados de una capital de provincias segura y confortable pero, ay, tan aburrida… Sin embargo, cuando decidimos mudar nuestra ebriedad hacia otros lares acabamos por entrar a un local increíble, como sucede siempre, por casualidad. Resulta que en la zona de la plaza de San Miguel hay algunos bares decentes que sirven de oasis a quien huye tanto del agobio del Casco como de la tontería modernilla del Bacharach. Pero, entonces, a eso de las dos y media de la mañana y con media ciudad macerándose tras los excesos navieños, sólo encontramos una puerta abierta: La Cepa Dorada.
El lugar resultó ser una especie de peña flamenca en la que sonaba Bambino a todo trapo y había guitarras colgadas por las paredes. La parroquia exhibía asimismo un aspecto muy bizarro, y todo aquello me pareció volver a los tiempos del Arco de Cuchileros y Pepe Rodríguez que cantaba Pablo Guerrero. Para colmo, después de pedir en la barra, localizamos a un especímen autóctono inconfundible. Con una calva brillante que ocupaba toda la parte superior de la cabeza, delgado, de finas facciones y barba blanca y rala, guardaba un parecido más que notable con Alfredo Pérez Rubalcaba, el actual portavoz del Gobierno y punto de mira de la oposición derechista.
Avanzados como íbamos ya en consumos alcohólicos, la semejanza pareció un tema de lo más divertido y allí que nos fuimos Ivan y yo en avanzadilla para interrogar al sujeto. “Tengo 107 años y me he reencarnado, porque antes era una iguana”, nos soltó el sujeto tras las primeras preguntas. En apenas unos minutos el grupo se afianzó en la mesa aledaña a la que sujetaba su copa de tinto y desvelamos, trago va trago viene, la vida de un ingeniero agrónomo, mujeriego y rondador que pedía lo llamáramos Juanico, Juanillo o, a lo más, Juan, pero sin un “señor” que le rebajara en intrepidez o juventud, pues eso mismo exhibía.
La noche tomó tintes épicos cuando se reprodujeron jotas, versiones del Dúo Dinámico y se pidió a la gerencia que alcanzara una guitarra. La negativa a estas ansias nos colocó en breve en la calle, pues el dueño del local estaba por cerrar, y acabamos la gesta con una ruta que tuvo parada en el Bohannon -me gustaría ver la cara del personal al ver la chocarrera corte que formábamos- y, final, en La Tierra, que se había sumado a las vacaciones del ocio nocturno.
Frustradas las ganas de más cante y vino, nos condujimos cada cual a nuestra casa y, por la parte que me toca, acompañé a “Juanillo” agarrados por los hombros como sólo lo hacen los amigos y los borrachos, que no son lo mismo. En aquel momento me sentí yo también un poco más joven y recordé los tiempos de aventuras en los que cualquier desconocido podía abrir un paréntesis en la rutina diaria y convertirse en una fugaz aventura, en una historia en blanco y negro rodada con sobriedad por Kaurismaki.
11 Diciembre, 2007
La "Gran Cagada"
Como muchos sabréis ya, pues no se habla de otra cosa, mañana presentan en Zaraguay la “Gran Cagada”, o sea, el súper-mega-macro complejo de ocio y juego de Los Monegros. A bote pronto, la cosa puede parecer una parida graciosísima -yo mismo tuve que mirar la cabecera del diario el día que lo leí para asegurarme de que no eran los inocentes- pero luego la cosa no hace ni puta gracia.
Pero no es esto lo que piensan los egregios líderes políticos de esta nuestra región, digo Comunidad, digo país. No…, lo que ellos -y sobre todo, como siempre, los del PAR- piensan es que esta es la oportunidad que llevaban años esperando los aragoneses (ellos) para salir del atraso decimonónico en que nos hallamos (para ponerse tibios de poner el cazo).
A la cabeza de todo el tinglao estuvieron desde un inicio Muretti, Aliaggi y Juan Carlos Triglio, cual avanzadilla de nuestro insigne reino, para asistir, en las lejanas tierras de Orlando (EEUU) al alumbramiento público del engendro. Desde entonces, Heraldo nos ha taladrao las entendederas con el tema hasta el punto de que quien más quien menos ya hace cuentas de por cuanto se va a sacar la borda, el huerto o la finca de papá (que se resiste a abandonarnos).
Y el mayor de los heraldos de la Corte, el gran Biel, ha advertido: este tinglao solo saldrá si se callan los cenizos, que andan ya ladrando su rencor por las esquinas (Aznar dixit) pues no tienen ni padre, ni madre ni borda que les ladre.
Dicho todo esto, sólo cabe añadir que tengo un cabreo más que morrocotudo con el tema y que no duermo por las noches maquinando una estrategia de sabotaje a Gran Scala. Si esto fallara, que fallará, dadas mis posibilidades, sólo queda confiar en que las asambleas de ecologistas que están surgiendo cobren fuerza suficiente para visibilizar la barbarie medioambiental que supone construir Las Vegas II en el medio de Los Monegros.
28 Septiembre, 2007
Gamberrismo político
Hoy nuestra política regional, de costumbre aburrida hasta decir basta, nos trae una de esas anédotas jugosas que le reconcilian a uno con la Aljafería y sus inquilinos. Por estas fechas, una de las tradiciones en la capital del cierzo, justo antes del Pilar, son las críticas a los Presupuestos Generales del Estado del Gobierno de turno, para cultivar nuestro ancestral victimismo. En esta ocasión, toda la oposición ha lanzado los barritos de consuno y la manada ha cargado contra Solbes, que por otra parte está de un aguafiestas que no es de extrañar que le escupa hasta el apuntador. Y, dentro de las variedades autóctonas del barrito, unos optan por la llamada tribal (PAR), otros por el “ya te lo decía yo”, como CHA con el Estatuto; y, destacado dos metros por delante, esta GA (Gustavo Alcalde), a quien se le ha ocurrido una brillante idea, o la ha recogido de la dudosa mano de sus asesores.
Bueno, el tema va como sigue. Dice GA: “Si nosotros (PP) os ayudamos a vostros (PSOE) a aprobar el Estatuto de Zetapé, cuando éste no cumple con lo que decía aquél, vosotros (PSOE) apoyáis nuestras posiciones (PP) para refregarle el tema a Zetapé”. Va y se lo manda a adivina quién…¡Pues claro!, al gran jefe Marcello. Y éste, después de dar un respingo al ver correspondencia de GA, dice para sí (y para GA): “Si vosotros (PP) queréis que nosotros (PSOE) le demos en el culo a nuestro líder (ZP) con una queja a los presupuestos, vosotros (PP) le dáis antes al vuestro (Rajoy) y aseguráis que él los apoyará en el Parlamento”. O asín. En fin, que esta correspondencia urgente entre ambos líderes, una cumbre del pennclub aragonés, ha sacado la vena más gamberrista del de Bonansa. Si a alguien no le quedó claro, lo puede leer en romano paladino aquí.
26 Septiembre, 2007
Con el pie izquierdo
Parece que Público no ha tenido muy buen despertar hoy en su primer día de vida. El nuevo periódico ha visto a la luz con fórceps, atascado en el cuello de la distribución por un boicot de los kioskeros y con grandes dificultades en su página web (y eso que las credenciales del director se reducían casi en exclusiva a escolar.net). Una lástima. Por mi parte, aunque en el citado blog aseguran que pronto se han agotado los ejemplares -hay muchas formas de interpretar la noticia- me he hecho con una copia a primera hora de la mañana. He de reconocer que la película me ha predispuesto a un juicio benévolo que ha durado, ay, menos de un segundo. La portada, estílo ABC, con gran fotografía y noticia principal, nos aleccionaba de quién tuvo en realidad la culpa de que la tregua se convirtiera en una trampa. No fueron, no, un cúmulo de casualidades, entresijos, vaivenes políticos, duras negociaciones y no pocos imprevistos; la culpa fue del tío de la foto, el Thierry, qué cosas. Primera conclusión, Público es un periódico de buenos y malos, como aclara luego Escolar en su billete, que no editorial. Después subo y me encuentro en una llamada el careto de Pizarro. El tío, según dice el titular adjunto, se lo lleva calentito de Endesa, el muy bribón. Vaya: dos de dos, otro que se la jugó en su día a ZP con el rollo de las OPA’s. Segunda conclusión: Público es la cachiporra del Gobierno. Si te metes con mis amigos, te meto. Un último repaso a la primera del neonato me alivia. Un tantico de actualidad, que ya tocaba, pero en su vertiente más amarilla, llega al diario con una nota sobre la foto fantasma de Maddy, mire que bien. Después, una cuota a los logros de los socios catalanes, que consiguen que el cheque-bebé aumente a 3.500 euros para las madres solteras; qué modernos. Y cierra un reportaje de ciencia, que, como anunciarán sus responsables, será uno de los platos fuertes de Público. En las páginas interiores se puede ver un diseño descargado, tipo Avui, con grandes titulares y textos breves, en la línea apuntada de transición entre gratuito y tocho-de-toda-la-vida. El lenguaje, muy alejado de las tres "cés" (claro, conciso y correcto) da lugar a lucimientos personales, extranjerismos innecesarios, vaguedad en la atribución de fuentes y hasta alguna falta de ortografía. Si tengo que hacer balance: suspenso rotundo. Si yo fuera Prisa empezaría a relajarme, quitarme tanta mala hostia de encima, y optaría por disfrutar destripando los errores de bulto de mi enemigo, que se ha demostrado tan barbilampiño y bisoño como su director.
25 Septiembre, 2007
Fuego amigo
Se acerca ya el alumbramiento del nuevo periódico nacional de pago, gran acontecimiento de la rentrée, y está provocando no pocos sobresaltos en los corazones de progresistas de pro. Vamos, que en Prisa han pedido ya un ciento de marcapasos y se están atando los machos, viendo que el Roures va en serio y que su hegemonía peligra. A tal punto llega la histeria que se utilizó al tótem de la tribu, rescatándolo de entre los muertos, y se conjuró a través de su figura el horror de una unión contra natura que algunos ya han calificado de "cuernos" en toda regla.
Decía un profesor mío de la Universidad que hay tres tipos de enemigos: los normales, los a muerte y los compañeros de partido. Con la confusión habida entre política y periodismo esto vale ahora también en los medios y nunca sabes qué compañero de cama acabará apuñalándote. Pero, aunque ahora se escandalice el personal por las puyas a Zapatero, desde El País se han dado ya varias campañas intrasocialistas, como el aborto del ‘efecto Borrel’, ¿se acuerdan? La diferencia es que ahora se enfrentan al Poder, con mayúsculas, que es quien les puede quitar otro tanto, y eso sí que no.
En cualquier caso, y en mi humilde opinión, tanto revuelo produce más salpicaduras en la superficie que corriente en el fondo, y no habrá ningún maremoto en el panorama actual, si a la prensa nos referimos. Dudo mucho que Público pueda arrancar muchos lectores a El País, y se nutrirá sobre todo de la mezcla del morboso (entre los que me incluyo) y el vago, que puede ser joven o no. Lo interesante será saber cuánto dan de sí la pereza (a los gratuitos les ha dado mucho) y la malicia (a El Mundo todo).
Powered by Qumana
3 Septiembre, 2007
Cosas de periodistas
Desde hace ya algún tiempo se viene rumoreando la inminente aparición de un nuevo periódico de tirada nacional que, supuestamente, vendrá a revolucionar la oferta actual en España. Se trata de “El Público” o “Público Actual” una nueva cabecera de pago impulsada por el “empresario” Jaume Roures, capitoste de Mediapro y por ende de La Sexta. La cosa parece bastante marciana, y más si se tiene en cuenta la debacle que han ido sufriendo todos los periódicos de pago en los últimos 20 años, con la desaparición de Diario 16, Ya, El Independiente y otros. Han surgido otros, se opondrá, en referencia a El Mundo y La Razón, pero lo cierto es que en el primer caso esto sólo se explica por un momento histórico determinado y ha sido posible a cuenta del centenario ABC y que en el segundo el sustén es más bien “etéreo”, es decir, externo.
Pero cuando ya me he empezado a enterar del tema, como siempre, es cuando al proyecto se le han puesto nombre y apellidos. El del director, por ejemplo, Ignacio Escolar, es conocido en la profesión por ser el del hijo de Arsenio Escolar, actual director de 20 Minutos y ex de El País, Cinco Días y otros muchos medios. Llama poderosamente la atención cómo el retoño de Arsenio ha saltado, con sus 30 años pelados, a dirigir un diario de tirada nacional, puesto que hasta ahora sólo se habia dado a conocer por su blog y como periodista digital de Tele Cinco, creo. No sé si trascenderá, pero este dedazo ha empezado a causar sonrojo entre los compañeros. O no tanto, porque siempre se ha dicho que los periodistas tienen muy mala prensa, y es por algo.
Así, hace precisamente esos 30 años del director impéctore, la anterior generación desplazó a las viejas glorias de la prensa del movimiento y se hizo con desparpajo con el timón de los medios españoles. Pero, todo se sabe, las historias de traiciones, rencillas, pisotones y mezquindades más o menos íntimas han marcado todo este periplo, hasta el punto que dan para escribir una enciclopedia que doble en entradas a las negritas que usaba Umbral en su columna. Sin embargo, nadie osa hablar, pues nunca se sabe a quién se acabará teniendo como jefe, y es mejor no escupir al cielo. Aquí mismo, en Aragón, sólo Trasobares se permite darle de vez en cuando en la entretela al Heraldo, que condujo con tino durante 30 años para verse sustituido por un extraño. Cosas que pasan.
Si esperan que sea yo quien agrande esta pequeña historia de la infamia, ya pueden desengañarse, pues como la canción de Sabina, es una canción tan triste que no la puedo empezar. Que cada cual le ponga la letra, todos bailamos la misma música.